Microcuentos #3

Posted on diciembre 9, 2010

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LA CHICA DEL COCHE ROJO

Pablo salió de trabajar. Había sido un día duro y conducía tranquilamente hacia su casa por una carretera general; un carril de ida y uno de vuelta. No tenía prisa, apoyó el codo en el quicio de la ventanilla y descansó su cabeza sobre el puño. Miró por el retrovisor.

Una chica conducía detrás, morena y seria, en un coche rojo. Grandes gafas de sol escondían sus ojos, pero no fue difícil para Pablo intuir su gesto cansado. No conocía a aquella chica, ni siquiera le gustaban sus gafas y aun así le daba lástima que estuviera cansada. Pablo decidió olvidar aquel pensamiento vergonzoso. Pero volvió a mirar por el retrovisor.

De repente aquella chica esbozó una sonrisa que dejó sus dientes desnudos y blancos brillando al sol.

– ¿De qué coño se reirá esta tía?- pensó Pablo. Y Pablo sonrió.

Y sonriendo como un bobalicón llegó a una rotonda cuando un camión se saltó un “ceda el paso” y tuvo que frenar. Apenas se molestó y una vez el camión se puso en vanguardia miró por el espejo una vez más.

¡La chica estaba molesta! Murmuraba palabras malsonantes haciendo bruscos movimientos con sus pequeños brazos. A Pablo le hizo mucha gracia.

Y así, Pablo, mediante furtivas miradas por el retrovisor, fue fantaseando sobre aquella conductora fantasma. Al llegar a su pequeño pueblo fue cuando aquella chica morena se dirigió hacia una dirección que Pablo desconocía. Dirigió una mirada a la chica,  ella no.

Romanticoooooooooooooooooooorrrrrrrrrrrrrlllllllllllllllll

 

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