Los peligros de pensar #2

Posted on diciembre 23, 2010

0


El tren es lo más parecido a una nave espacial.

Sobre todo cuando entra dentro de un túnel y tú vas mirando por la ventana. Entre la oscuridad ves que las luces de dentro pasan rozando el vagon cómo si fueran disparos láser de una nave enemiga.

Entonces te empiezas a imaginar la escena.

El conductor atravesado por un rayo yace muerto en la cabina, el co-piloto incapaz de soportar la presión sale al pasillo gritando en busca de ayuda. Alguien debe tomar el mando.

Ese eres tú.

Tiras la mochila llena de libros y papeles en tu primer impulso hacia la puerta de la cabina, al señor de tu lado le propinas un manotazo, a la atractiva jovencita de tu derecha (que mirabas de reojo antes de que una nave invadiera el tren) un codazo en el cuello.

No hay tiempo para disculpas.

Corres, apartas al “pica” que está cobrando el billete a una señora, ajeno a todo lo que ocurre.

-¡Apartese, por el amor de dios!, ¡La vida de esta gente depende de mi!

El tren sale del tunel.

Entonces la realidad vuelve a ti; que estás de pié en medio del pasillo de un tren y el mp3 que escuchabas está oscilando cómo un péndulo gracias al cable del auricular que cuelga de tus orejas.

El pica te mira desde el suelo, el señor mira su mano comprobando que no le salga sangre por la nariz, la señora a la que el “pica” le cobraba el billete te mira abriendo la boca cómo una gilipollas.

Pero lo peor es que la chica de tu lado se ha convertido en una botella de agua.

…dedicado a todos aquellos que viajan en cercanías y se aburren.

 

Anuncios